Estos son algunos datos sobre el Centro de Confinamiento del Terrorismo, la cárcel más grande de América Latina que se encuentra en El Salvador.
El Gobierno de El Salvador presentó a principios de 2023 el Centro de Confinamiento del Terrorismo, una mega cárcel en la que estarán miles de miembros de pandillas y, que según el gobierno, quien entre allí, no volverá a salir.
Estos son algunos datos sobre la cárcel más grande de América Latina que se encuentra en El Salvador.
Tiene capacidad para 40.000 reos
La prisión está hecha exclusivamente para el confinamiento de los integrantes de las pandillas salvadoreñas, según las autoridades, y tiene una capacidad para 40.000 reos, que el Gobierno de Nayib Bukele califica como “terroristas”.
Las autoridades han dicho que pronto será trasladarán a cabecillas y peligrosos miembros de las pandillas al Centro de Confinamiento del Terrorismo, CECOT.
Tiene altas medidas de seguridad
Los reos permanecerán en celdas de concreto, encerradas con gruesos barrotes de acero reforzado y no tendrán acceso a colchonetas para dormir.
Para evitar fugas, la prisión cuenta con varios anillos de seguridad, una cerca electrificada con 15.000 voltios y custodios penitenciarios, soldados y policías que controlarán el perímetro a través de 19 torres de vigilancia. Además 50 miembros de la Policía Nacional Civil apoyará de manera permanente las requisas.
“No va a salir a las audiencias, amenazar a los jueces, amenazar testigos, a ocupar la salida para organizarse con las estructuras”, dijo Bukele mientras realizaba la visita.
Se espera que tanto dentro como fuera de las instalaciones del CECOT, más de 600 soldados de las Fuerzas Armadas y 250 miembros de la Policía apoyen en las labores de seguridad en caso de que se presenten posibles disturbios
Las instalaciones tienen ocho pabellones de confinamientos para reos, casa para perros guardianes, un edificio para guardias, así como un “control de acceso con escáner de cuerpo completo, escáner paquetero y arco metálico”
Esta última surgió en Los Ángeles en la década de 1980 entre los inmigrantes salvadoreños que habían huido de su tierra natal en medio de una violenta guerra civil financiada en parte por Estados Unidos. Creció para incluir a otros migrantes centroamericanos y, en la década de 1990, muchos fueron deportados a sus países de origen, lo que provocó una explosión de violencia en esos lugares, explican los expertos.
Antes de la represión de Bukele, aproximadamente 70.000 pandilleros activos en todo el país hacían que fuera “prácticamente imposible que los políticos y funcionarios estatales no tuvieran que negociar con ellos si deseaban, entre otras cosas, llevar a cabo una campaña electoral o brindar servicios en barrios pobres”, según un informe de Crisis Group.

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