Para China, el nuevo campo de batalla de las superpotencias se sitúa entre 19 y 97 kilómetros (12 y 60 millas) por encima de la superficie de la Tierra, en una fina capa de la atmósfera que denomina “espacio cercano”.
Situado por encima de las trayectorias de vuelo de la mayoría de los aviones comerciales y militares y por debajo de los satélites, el espacio cercano es una zona intermedia por la que transitan los vuelos espaciales, pero también es un dominio por el que transitan las armas hipersónicas y se cruzan los misiles balísticos.
China ha prestado mucha atención a los avances de otros países en esta región, que ha sido calificada por los expertos militares chinos como “un nuevo frente de militarización” y “un importante campo de competición entre las potencias militares del mundo”.
