Este 19 de septiembre se conmemoran dos años del paso devastador del huracán Fiona por la República Dominicana, un fenómeno que dejó huellas profundas en la agricultura y el suministro eléctrico, afectando principalmente a las regiones sureste y noreste del país. Fiona tocó tierra como un huracán de categoría 1, con vientos que superaron los 150 kilómetros por hora, a las 3:30 de la madrugada en Boca de Yuma, La Altagracia.
Fiona se formó el 14 de septiembre como una depresión tropical y se intensificó rápidamente, convirtiéndose en tormenta tropical un día después. Tras afectar a Puerto Rico, su trayectoria lo llevó directamente hacia la República Dominicana, donde su impacto fue devastador. Al cruzar por Higüey, El Seibo y Miches, el huracán dejó un rastro de inundaciones y destrucción, especialmente en la provincia La Altagracia, donde las lluvias alcanzaron hasta 335 milímetros en algunas localidades.
Las consecuencias fueron severas: más de 406,000 hogares se quedaron sin electricidad y miles de viviendas resultaron dañadas. Las pérdidas económicas se estimaron en más de 20 mil millones de pesos, reflejando la magnitud del desastre. Las inundaciones también aislaron varias comunidades y causaron emergencias en zonas como Hato Mayor y Samaná.
A medida que el huracán se desplazaba hacia el océano Atlántico, su categoría aumentó a 4, lo que subraya la fuerza de este fenómeno natural. La temporada ciclónica de 2022 fue especialmente activa, con un total de 14 tormentas tropicales, de las cuales ocho se convirtieron en huracanes, incluyendo a Fiona e Ian.
La memoria de Fiona sigue presente en la población, que recuerda no solo la devastación, sino también la resiliencia y la capacidad de recuperación de la nación dominicana ante este tipo de desastres naturales.