
Los usuarios habían desactivado la función de geolocalización de sus dispositivos porque no querían ser rastreados, pero Google de todas formas conocía su ubicación.
Ahora la empresa estadounidense llegó a un acuerdo con las autoridades de decenas de estados en EE.UU. para pagar US$391,5 millones para zanjar una controversia sobre la manera en cómo recolecta datos de sus usuarios.
Se trata del mayor acuerdo logrado con varios estados relacionado a temas de privacidad en la historia de EE.UU.
El gigante tecnológico era señalado por los fiscales generales de 40 estados del país que le acusaban de seguir rastreando a usuarios que habían desactivado los servicios de geolocalización en sus dispositivos.
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